Desde los seis años tenía amiguitos que no comprendía quiénes eran, pero que me acompañaron siempre, aunque nadie los veía. Me apoyaban incondicionalmente, pues yo veía demonios, entes y personas muertas o descarnadas, entre otros seres.
Mi familia pensaba que estaba loca, que decía tonterías, o incluso que era hija del demonio. Por eso dejé de contar todo lo que veía y con quién convivía. Sin saberlo, realizaba alejamientos invisibles, pues era solo una niña de ocho años. Así crecí, sin ser escuchada ni vista, bajo una mentalidad diferente.
Al no tener a alguien que me guiara, todo fue un proceso que viví sola. Siempre me sentí fuera de lugar, como si perteneciera a la religión incorrecta. Hasta que, tras pasar por cambios drásticos en mi vida personal y alejarme de todo y de todos, trabajando encontré a quien hoy es mi maestro y guía. Él me habló de su fe, de algo distinto, y por primera vez me sentí comprendida.
Entendí que había llegado al lugar donde pertenezco, donde no soy juzgada por ver lo que otros no ven ni por sentir lo que otros no sienten. Aquellos amigos imaginarios de mi infancia hoy en día son mis ocho hijos amados de la naturaleza, conocidos como Chaneques. Ahora sé que nunca nos hemos separado.
Mis dioses nos bendijeron con fuerza y protección. Aquí he aprendido que hay que tener valores y principios, y no buscar el mal en las personas; pero también, si te dañan, entonces —solo entonces— pedir justicia, sin piedad y sin culpa, pues todo resultado es consecuencia de las acciones.
Hay mucho que aprender en esta vida tan corta. Agradezco a mis dioses por aceptarme, por darme la oportunidad de aprender y desarrollarme.
CONTACTO TELEFÓNICO
Somos personas comunes con vidas como cualquier otra con trabajo y familia, pero con una fe diferente que nos permite avanzar de una forma más clara y precisa somos como cualquier otra persona que podrás ver en la calle, pero somos personas comunes con vidas como cualquier otra con trabajo y familia, pero con una fe diferente que nos permite avanzar de una forma más clara y precisa somos como cualquier otra persona que podrás ver en la calle, pero como una fe diferente ya actuamos y resolvemos las cosas de una forma esotérica como una fe diferente ya actuamos y resolvemos las cosas de una forma esotérica.